Laura no sólo sacó de mi cabeza el workbook con el que yo soñaba y le dio vida; ¡Es que lo hizo cien veces mejor! Tanto es así que tengo pendiente encontrar una palabra alternativa a ‘workbook’ porque siento que esa no hace justicia a la joyita que ilustró.
Lo tengo en mi mesa de trabajo cada día para recordarme que lo bueno se convierte en magia cuando encuentras a las personas correctas.









